martes, 12 de marzo de 2013

Después de 24 años de libertad absoluta, un día se me ocurrió enamorarme... No hablo de aquel amor adolescente que siempre nos saca un par de lágrimas, hablo de aquel amor épico que recordamos hasta el día de nuestra muerte... 
Ahora estoy así: enamorada. Todavía no sé bien el significado de la palabra, no sé ni el porqué de sentirme así, sólo sé que si "él" no está me cuesta respirar.
He descubierto que puedo vivir respirando mal, pero sin respirar no puedo. Una y otra vez me he preguntado si era realmente necesario enamorarme, si era realmente necesario exponerme, arriesgarme de esta manera, conclusión: no era necesario sin embargo esa persona se ha vuelto, para mi, indispensable.
Conclusión: Enamorarse no es necesario, ni encantador, ni la cosa más bonita que te podría haber ocurrido nunca, de hecho, es bastante traumático y he llegado a creer que muchas malas cosas unen a dos personas al nivel de comprenderse y quererse, si no se aceptan no pasa nada (por lo visto), pero de vez en cuando es bueno ceder de vez en cuando es bueno comprender y callar, también he aprendido que cuando todo se pone difícil al nivel de evitarse el uno al otro, esa relación tiene fecha de caducidad próxima.


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