Ni siquiera me diste la oportunidad de intentarlo.
No te dejaste querer y punto, cerraste los caminos que podían unirnos y sin siquiera intentarlo.
No te tomaste la molestia de mirarme con detalle
ni apreciaste bien la oferta.
No tuviste en cuenta todo mi esfuerzo
ni el empeño que le ponía.
Porque mientras yo lo intentaba contigo,
tú seguías tu propio camino...
Al final no hay nada que reprochar,
guarda todo tu cariño en un cajón
y envíalo de vuelta al vacío de donde vino...
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