No fue noche estrellada ni atardecer dorado,
pero si una madrugada fría y lluviosa.
No fue en un lecho de rosas y algodón,
ni necesitamos jurarnos eterno amor
no fueron nuestros testigos ni la luna ni el sol,
sólo unas tímidas gotas saben del goce de nuestro amor.
En una calle vacía sólo un árbol esconde nuestro secreto.
Te amé, te amé con las fuerzas de mi interior,
te adoré con todo el corazón,
fuiste mío en una nube de tiempo
e hicimos el amor…
Tu respiración entibiaba mi piel
y tu piel derrochaba pasión.
Nos comunicamos con miradas
de repente las palabras sobraban.
El tiempo no fue infinito
ni nuestra soledad eterna.
Siempre con la mente soñando
pero con los pies en la tierra.
Siempre mirando el reloj
mientras nuestros dedos se cruzan
y tus labios besan mi cuello…
Siempre amándonos fuera de tiempo,
espacio y lugar, pero amándonos…
¿No es curioso?
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