viernes, 2 de octubre de 2009

Carta de una suicida frustrada

Me rindo.
No más peleas, no más gritos,
basta a las lágrimas y a los pataleos.
Ya sólo queda sentir dolor
y resignación.

Sólo véndame los ojos
a partir de hoy voy a ciegas
ni siquiera a tientas,
simplemente voy.

No más preguntas, no más dudas
ni pensar en una posible opción,
seré obediente y callada,
no rogaré más por tu perdón
porque simplemente no haré nada.

Al final nunca pude ejercer
mi derecho al error
ninguna borrachera bien cantada,
ni una lágrima de amor.

Se acaba todo
mi alma en formol
pero primero necesito encontrarla.

Ya ni siquiera siento temor...
Ni argumentos, ni reclamos,
solamente puedo decir adiós:
a quienes pensaron que yo podría,
a los que tuvieron fe en mi,
a quien me amó,
al que me perdonó.

Agradecer...
no quiero hacerlo
al menos recordarán eso.

Creo que me explico bien
esto es una RENDICIÓN
¡Alto al fuego!

A recoger los muertos,
que la guerra ha terminado...

No hay comentarios:

Publicar un comentario